lunes, octubre 31, 2011

Querido participante del NaNoWriMo 2012

Los NaNoWriMo en los que he participado (¿que qué es un NaNoWriMo? va una respuesta corta: sentarte a escribir en noviembre una historia de 50,000 palabras con la idea de que decenas de miles de autores haciendo lo mismo en todo el mundo te inspiren lo suficiente para completar) y que he abandonado a las 30,000 y algo de palabras por ahí de la tercera semana de noviembre, me han servido para darme cuenta de la cantidad enorme de excusas que uno se puede inventar para no concluir una novela a la que se le ha dedicado aprox medio centenar de horas.

En las pep talks que autores con más colmillo mandan por correo en las 4 semanas del NaNoWriMo se suele abordar el tema del abandono de una historia. Aquí hay una que me parece notable como advertencia.

Querido participante del NaNoWriMo,

Sé qué estás haciendo. Estás pensando en hacer trampa ¿no?

Te caché.

No te espantes. Un tramposo reconoce a otro. ¿O crees que nunca he estado en tu situación?

Quizá para algunos de ustedes todavía no sea tarde: aún no cruzan la línea y apenas están considerando la idea de abandonar la historia en la que actualmente están trabajando.

Quizá apenas estás pensando en tomarte un descanso y ponerte a garapatear unas notas de una nueva historia en la que acabas de pensar; quizá estés pensando en la historia, ultrafresca, totalmente chida, seguro bestseller en la que soñaste el otro día cuando se supone que deberías estar averiguando como componer el camino torcido de tu historia que ya llevabas progresada.

Pero aquí mero estoy para hacerte saber lo siguiente: así se empieza. Antes de que sepas bien qué estás haciendo, ya trazaste algunos personajes. Ya pusiste algo de diálogo y ya estás haciendo escenas nuevas.

Entonces ya cruzaste la línea. Acabas de abandonar una obra en proceso por empezar de tiempo completo a hacer esa otra nueva historia que se te acaba de ocurrir.

Y sé demasiado bien que sigue a continuación. Las excusas. La racionalización "¿Y qué? Acabo de cambiar historias. Aún estoy comprometido con una obra en proceso. Nomás que no es mi obraenproceso original. Estoy un poco atrasado con mi conteo de palabras pero aún así, sigo escribiendo, ¿no?"

Seguro, parece muy inocente. Pero el problema con esta estrategia es que la nueva historia siempre parecera mejor que esa historia gastada y fuera de control en la que estuviste trabajado tanto tiempo. Esa nueva historia tiene la marca de la frescura en ella. Es la pura onda. No tiene ningún problema de argumentación, y los personajes son tan interesantes que usan chones de cuero y además no se tienen que enfrentar a esas transiciones abruptas que tenía tu otra historia por el capítulo cuatro que no sabías ni cómo componer...

Lo sé. Suena bien.

Pero ¿cuánto tiempo va a pasar para que llegue otra historia a tu cabeza y empiece a menearte sus personajes en tu nariz y entonces decidas abandonar tu nueva historia por tu nuevanueva historia?

¿Cuántas palabras tendras hechas para entonces?

No las suficientes para que sean un libro completo. Esas tendrás. Y aquí viene lo trágico: si continuas trabajando así, jamás las tendrás.

¿Crees que nunca me ha pasado? ¡Sabotear el trabajo en proceso por uno nuevo es el truco más viejo del libro! Tengo centenares (tal vez miles) de historias sin acabar por que les hice trampa. Me enamoré tanto de una nueva historia que se me ocurría que nunca volví a la anterior. Una y otra y otra vez.

Es así cómo le hace uno para nunca terminar un libro.

¡Así que detente ahora! Deja de coquetear con esa otra idea nueva (o como llames a la nueva excusa que se te acabe de ocurrir) para evitar hacer el trabajo en proceso que tienes enfrente.

Deja tu Brillante Nueva Historia para después, cuando hayas acabado la que tienes ahora en las manos. Si tu Brillante Nueva Historia es lo suficientemente buena, va a estar ahí esperándote.

No termines como yo, con un baúl repleto de historias a medio acabar. Piensa en lo que te hizo enamorarte de la historia que ahora estás escribiendo. Dedícale la atención que se merece.

Y hagas lo que hagas, no dejes que vaya a parar al Baúl de la Vergüenza. Piensa en donde estaríamos si todas las novelas que te han gustado las hubieran escrito autores que las dejaban a medias, abandonadas y olvidadas, sólo por que les llegó una Brillante Nueva Idea.

Ahora tómate un respiro hondo y continúa escribiendo.

Meg
La Meg que traduje (muy a lo chilango) es esta de acá. No he leído ninguno de sus cincuenta libros y ahora no me llama la atención empezar. Pero creo que tiene el colmillo suficiente como para no desatender lo que dice.

1 comentario :

La Lupe dijo...

Suérte amore, yo te echo porras para que sea una historia completa, porque con las anteriores me he quedado picada :D