lunes, diciembre 19, 2011

Leer SÍ importa y los priistas se me van a la chingada



El dislate

La historia la conoce ya todo mundo: Enrique Peña Nieto, el fulano puntero en algunas encuestas para ser el próximo presidente de México, revela su analfabetismo en la feria internacional del libro más visitada del país.

Ante los gigas de pitorreo que se generan y se comparten en twitter, facebook y youtube, algunos fans del candidato comienzan a defenderlo echando más dislates. Que si leer libros está overrated, que sí lo que importa es que el candidato sea un hombre de acción y no uno de intelecto, etcétera. Va un ejemplo de una de esas apologías a la ignorancia esgrimida por Luis Videgaray, coordinador de la campaña de Enrique Peña Nieto: 
"No es un intelectual, no es un profesor de letras, es un político y se dedica a resolver problemas."
Va otro ejemplo, este del propio objeto del pitorreo, cuando recibió su constancia de candidato del PRI a la Presidencia de la República:
"Es cierto, podré no recordar el nombre de un autor, pero lo que no se me olvida es la violencia, la desesperanza y la pobreza que vive México."
Este último intento de Enrique Peña Nieto por desdeñar su monumental ignorancia es una asquerosa mentira. Para que un político no olvide (y de paso resuelva) esos problemas más allá de un discurso plañidero se necesita empatía.

Y de acuerdo a lo que viene, el desprecio atroz de Enrique Peña Nieto y sus comparsas por la lectura es un obstáculo para identificarse con su electorado y para echar a andar soluciones concretas a "la violencia, desesperanza y la pobreza" del país.

La empatía y la lectura 

Hace unos días en la revista Scientific American venía un artículo donde recomendaban 10 novelas para tus afilar tus sesos. Además de recomendar títulos notables, el artículo divulgaba la idea de que la lectura de novelas es un excelente simulador que sirve de estímulo a las habilidades sociales del lector.

La idea de que el tiempo que uno le dedica sumergirse en los conflictos de los personajes de una buena historia ficticia tiene consecuencias en la manera en la que uno percibe el mundo real y enfrenta sus propias cuitas, no proviene de puras intenciones de estimular la lectura, gente. Hay un estudio de un Keith Oatley, novelista y profesor de psicología cognitiva en la Universidad de Toronto, (que puede ser consultado acá) que establece que quienes leen ficción son mejores para resolver problemas empáticos que los que leen pura no-ficción (no se midió a los no-lectores como el candidato del PRI pero creo que podemos suponer que esos tampoco iban a obtener altos puntajes resolviendo problemas empáticos).

Ahora bien, tengan en mente que la empatía es la habilidad de conocer el punto de vista de otra persona. Sin esa habilidad uno se vuelve un hijodeputa. 

Imaginen a un político que jamás se ha subido a un simulador social y cuya experiencia en el mundo real ha sido filtrada por un grupo de asesores y lameculos. La empatía de ese político quizá sea como la de un ladrillo.

Imagínenlo atendiendo la debacle nacional. 

Por eso, los ruegos priistas para que vote yo por ellos se van a chingar a su madre

Y por si fuera poco... 

Las circunvoluciones cerebrales de teflón de Enrique Peña Nieto no son la única razón por la que no votaré por el PRI en 2012. Sabina Berman en un artículo reciente de Proceso además de abordar la importancia de la lectura, enuncia algunos logros -del lado de la ciudadanía- en materia de discusión nacional: 

"En diez años sin PRI en la presidencia, el país ha aprendido a hablar derecho. Sin doble lenguaje. Sin susto al poder, que llevaba otrora al cantinfleo. Ha aprendido a no reverenciar ninguna autoridad, sino a criticarlas a todas. Ha aprendido a debatir. Ha aprendido a elegir por mayoría de votos. Ha aprendido que no quiere perdonar el hurto y el abuso. Ha aprendido que la Rendición de Cuentas y la Justicia no son figuras retóricas, sino urgencias sociales." 
Si algo tiene la historia del PRI (el nuevo PRI es como el viejo PRI nomás que con gel en lugar de brillantina) es su continua oposición, o menosprecio en el mejor de los casos, a los esfuerzos para que en el país se hable sin doble lenguaje y se plantee crítica a la autoridad. Ese logro (repito de la ciudadanía, quien se lo atribuya a los gobiernos panistas es un burro de capirote) considero que es uno que vale la pena que prevalezca.

2 comentarios :

Antonio dijo...

Buena entrada. De las 10 novelas recomendadas por SciAm yo he leído 4. Debo tener una empatía del 40%. Lo que no sé es qué porcentaje se necesite para no ser considerado un replicante, de acuerdo con Blade Runner.

Un abrazo

Ernesto dijo...

Interesante post que bien valdría la pena matizar con lo que dice Juan Domingo Argüelles en su libro Si quieres lee... Básicamente intenta situar en su debido valor al libro, que tiene menos importancia que la vida misma, con las vivencias reales y la interacción con personas reales, puesto que los libros derivan de la vida y no al revés.