lunes, octubre 31, 2011

Querido participante del NaNoWriMo 2012

Los NaNoWriMo en los que he participado (¿que qué es un NaNoWriMo? va una respuesta corta: sentarte a escribir en noviembre una historia de 50,000 palabras con la idea de que decenas de miles de autores haciendo lo mismo en todo el mundo te inspiren lo suficiente para completar) y que he abandonado a las 30,000 y algo de palabras por ahí de la tercera semana de noviembre, me han servido para darme cuenta de la cantidad enorme de excusas que uno se puede inventar para no concluir una novela a la que se le ha dedicado aprox medio centenar de horas.

En las pep talks que autores con más colmillo mandan por correo en las 4 semanas del NaNoWriMo se suele abordar el tema del abandono de una historia. Aquí hay una que me parece notable como advertencia.

Querido participante del NaNoWriMo,

Sé qué estás haciendo. Estás pensando en hacer trampa ¿no?

Te caché.

No te espantes. Un tramposo reconoce a otro. ¿O crees que nunca he estado en tu situación?

Quizá para algunos de ustedes todavía no sea tarde: aún no cruzan la línea y apenas están considerando la idea de abandonar la historia en la que actualmente están trabajando.

Quizá apenas estás pensando en tomarte un descanso y ponerte a garapatear unas notas de una nueva historia en la que acabas de pensar; quizá estés pensando en la historia, ultrafresca, totalmente chida, seguro bestseller en la que soñaste el otro día cuando se supone que deberías estar averiguando como componer el camino torcido de tu historia que ya llevabas progresada.

Pero aquí mero estoy para hacerte saber lo siguiente: así se empieza. Antes de que sepas bien qué estás haciendo, ya trazaste algunos personajes. Ya pusiste algo de diálogo y ya estás haciendo escenas nuevas.

Entonces ya cruzaste la línea. Acabas de abandonar una obra en proceso por empezar de tiempo completo a hacer esa otra nueva historia que se te acaba de ocurrir.

Y sé demasiado bien que sigue a continuación. Las excusas. La racionalización "¿Y qué? Acabo de cambiar historias. Aún estoy comprometido con una obra en proceso. Nomás que no es mi obraenproceso original. Estoy un poco atrasado con mi conteo de palabras pero aún así, sigo escribiendo, ¿no?"

Seguro, parece muy inocente. Pero el problema con esta estrategia es que la nueva historia siempre parecera mejor que esa historia gastada y fuera de control en la que estuviste trabajado tanto tiempo. Esa nueva historia tiene la marca de la frescura en ella. Es la pura onda. No tiene ningún problema de argumentación, y los personajes son tan interesantes que usan chones de cuero y además no se tienen que enfrentar a esas transiciones abruptas que tenía tu otra historia por el capítulo cuatro que no sabías ni cómo componer...

Lo sé. Suena bien.

Pero ¿cuánto tiempo va a pasar para que llegue otra historia a tu cabeza y empiece a menearte sus personajes en tu nariz y entonces decidas abandonar tu nueva historia por tu nuevanueva historia?

¿Cuántas palabras tendras hechas para entonces?

No las suficientes para que sean un libro completo. Esas tendrás. Y aquí viene lo trágico: si continuas trabajando así, jamás las tendrás.

¿Crees que nunca me ha pasado? ¡Sabotear el trabajo en proceso por uno nuevo es el truco más viejo del libro! Tengo centenares (tal vez miles) de historias sin acabar por que les hice trampa. Me enamoré tanto de una nueva historia que se me ocurría que nunca volví a la anterior. Una y otra y otra vez.

Es así cómo le hace uno para nunca terminar un libro.

¡Así que detente ahora! Deja de coquetear con esa otra idea nueva (o como llames a la nueva excusa que se te acabe de ocurrir) para evitar hacer el trabajo en proceso que tienes enfrente.

Deja tu Brillante Nueva Historia para después, cuando hayas acabado la que tienes ahora en las manos. Si tu Brillante Nueva Historia es lo suficientemente buena, va a estar ahí esperándote.

No termines como yo, con un baúl repleto de historias a medio acabar. Piensa en lo que te hizo enamorarte de la historia que ahora estás escribiendo. Dedícale la atención que se merece.

Y hagas lo que hagas, no dejes que vaya a parar al Baúl de la Vergüenza. Piensa en donde estaríamos si todas las novelas que te han gustado las hubieran escrito autores que las dejaban a medias, abandonadas y olvidadas, sólo por que les llegó una Brillante Nueva Idea.

Ahora tómate un respiro hondo y continúa escribiendo.

Meg
La Meg que traduje (muy a lo chilango) es esta de acá. No he leído ninguno de sus cincuenta libros y ahora no me llama la atención empezar. Pero creo que tiene el colmillo suficiente como para no desatender lo que dice.

viernes, octubre 28, 2011

Urbanidad para escépticos cascarrabias 101 (I)

Leccíón

Tratando con fans de la astrología.

Escenario

Suponga el lector que un buen día sale de su ostracismo, asiste a una reunión social y descubre que hay, entre toda la caterva de horripilantes, una persona cuyos atributos hacen que se aventuren las siguientes hipótesis: "¿se verá mejor desnuda que vestida? ¿arriba o abajo de mí?"

Ahora, continúe suponiendo avezado lector, que esa otra persona que ha despertado en ud esas perentorias inquietudes científicas, se acerca con la prometedora posibilidad de que haya disposición mutua a elaborar pruebas exhaustivas que arrojen luz a sus hipótesis iniciales.

La suposición culmina así, durante el escarceo la otra persona dice:

- Soy Tauro ¿y tú?

Lección de urbanidad escéptica "hazte a un lado ñoño Carreño"

¿Qué debe responder un escéptico bien amaestrado educado ante una pregunta así?

Pues esto.

- Yo soy de los que ha leído a Isaac Newton y por eso sé que mi gran pitote, en estos momentos, ejerce una mayor influencia gravitatoria en tí que cualquier otra influencia que le atribuyas al paso de planetas lejanos frente a constelaciones arbitrarias.

Aclarado eso, uno procede a meter el mencionado gran pitote en la boca de la otra persona para evitar que siga diciendo idioteces.

Nota de igualdad de género.


Si ud, avezado lector, resulta que es avezada lectora donde dice pitote sustituya por tetas y tan tan.

pd. Queda como ejercicio calcular la atracción gravitatoria entre dos personas a punto de tener sexo y compararla con la que ejerce Plutón sobre algún astrólogo mitigando su foreveralonismo con una puñeta.

jueves, octubre 27, 2011

Newton y el astrólogo

Estaba un astrólogo parado en la cornisa de un edificio considerando las ventajas del suicidio cuando se le apareció Newton.

- Oh, Newton. ¿Maestro de maestros vienes a salvarme? ¿A convencerme de que no me tire? ¿Los planetas te han revelado grandes planes para mí?

- No. Vengo a ver que la gravedad del planeta en el que estás parado funcione - contestó Newton antes de darle un empujón al astrólogo para contemplar cómo se movía a 9.80665 metros por segundo cada segundo en dirección al centro de la Tierra, antes de que su trayectoria fuera abruptamente desacelerada, 20 pisos más abajo, por el suelo.

pd. Fans de la astrología: pueden reventar los comentarios con todos lo que deseen cacarear sobre los estudios astrológicos de Newton. De acuerdo a esto, apostaría a que están equivocados. Como sea, lo que cuenta al final es lo que está en los Principia, zoquetes.

martes, octubre 25, 2011

Reiki y Cáncer



Los lectores añejos de este blog ya conocen la anécdota, pero la cuento otra vez para los nuevos. Hace unos pocos años fui a una plática de divulgación científica impartida por Julia Tagüeña. La plática consistía en hablar de mecánica cuántica y de paso desbaratar los disparates pseudocientíficos de la infame película What the bleep do we know?

En la sesión de preguntas y respuestas, uno de los asistentes platicó de las bondades del reiki y que le funcionaba a él para aliviar a su mujer que tenía cáncer. Cuando reseñé la plática en un post, dije que la respuesta que le había dado Julia Tagüeña a ese señor me había parecido inadecuada.

Tiempo después hubo oportunidad de platicar con Julia y ella enterada de lo que había yo escrito me preguntó "¿pues qué querías que le dijera a ese señor?"

Bueno, han pasado algunos años pero ya tengo la respuesta a lo que me preguntó Julia Tagüeña.

Imaginen por un momento que su médico les dice "ud, tiene cáncer" (si ud, avezado lector, no debe imaginarlo sino recordarlo ponga especial atención en lo que sigue). Ahora, imaginen lo mal que se van a sentir después de pasar por cirugía y por algunas quimioterapias.

Pérdida de cabello, naúseas que duran todo el tiempo y fatiga que no se quita ni durmiendo en caso de que dormir sea posible. Su bienestar, lectores, va a estar en las cotas más bajas que hayan podido experimentar en su vida.

Ante el espectáculo dantesco que ofrecen a amigos y familiares quizá alguien llegue a decirles: "prueba con Reiki, es buenísimo y todo lo cura y todo lo compone porque la energía curativa..." y etcétera. Para reforzar su recomendación citan casos de conocidos que han aliviado sus dolencias con Reiki.

Ahora tengan en cuenta que tales casos sí existen y no están nomás en la cabeza de los proponentes de Reiki. Que hay, efectivamente, gente que ha reportado alivio después de una sesión de Reiki.

¿Es entonces buena idea someterse a un reikipracticante, como complemento terapéutico, para que merced a sus trabajos acariciando el aire alrededor de uno, se llegue a sentir algún bienestar o comodidad?

La respuesta es no. No es buena idea. Y a continuación va por qué.

En mayo pasado unas enfermeras gringas se hicieron la pregunta ¿sirve el Reiki para aliviar en algo a los pacientes de quimioterapia?

Para responder esa pregunta pusieron en práctica el siguiente experimento: en un centro de quimioterapia, a 189 pacientes los dividieron al azar en tres grupos; los pacientes que recibirían una terapia de Reiki genuina, los pacientes que recibirían Reiki fingido -administrado por un fulano que se hacía pasar por curandero de Reiki pero que sólo hacía como si conociera el ritual - y los pacientes que recibirían atención estándar. Todo muy doble ciego de acuerdo al reporte de las enfermeras.

Los resultados fueron así: los pacientes que recibieron su terapia de Reiki genuina reportaron que se sentían mejor. Mucho mejor que los que recibieron el tratamiento estándar.

Y lo mismo hicieron los pacientes que recibieron el Reiki fingido.

¿Qué quiere decir todo esto? ¿En qué ayudan estos descubrimientos a los pacientes de cáncer en todo el mundo? La respuesta la proporciona muy claramente este artículo de The Guardian del que destaco lo siguiente:

¿Deberían usar estas enfermeras especializadas en oncología terapias como el Reiki si hacen sentir bien a los pacientes sometidos a quimioterapia? ¿O deberían evitar su uso, ya que no han demostrado ser mejores que un placebo?

La postura científica puede parecer cruel ante el sufrimiento de los pacientes con cáncer, y en cambio la actitud de las enfermeras parece estar centrada en el bienestar del paciente y su cuidado. Esta impresión está equivocada. Al insistir en que los pacientes no deben ser tratados con placebos como el reiki, los científicos también están procurando que los pacientes reciban tratamiento del que se haya demostrado que es mejor que el placebo. Por ejemplo, se ha demostrado que un masaje mejora el bienestar de un paciente más allá de un efecto placebo. Si un paciente recibe un masaje con empatía, simpatía, tiempo, comprensión y dedicación, el paciente se beneficiará por el efecto placebo -como le pasó a los pacientes que recibieron el tratamiento de reiki- pero, adicionalmente, se beneficiará de un efecto específico que el masaje ofrece y que el Reiki no.

Si se limita el cuidado del paciente a administrar placebos como el reiki se podría negar al paciente el efecto de un tratamiento específico. El alegado paradigma que enfatiza el cuidado del paciente que esgriman algunos proponentes de la medicina alternativa podría evitar que los pacientes se beneficien de otros tratamientos que necesitan y merecen. En otras palabras, detrás de la cortina de humo de la medicina alternativa - o cuidado holístico o integral para usar términos más de moda - los pacientes no ganan, al contrario.

¿Así que quién es más cruel? ¿Aquellos que proponen placebos dudosos en el nombre del bienestar del paciente o aquellos que usan ciencia en el mejor interés del paciente?
pd. Uno de los más claros fracasos del fundamento del Reiki lo puede uno ver en este estudio donde se demuestra que los practicantes del "toque curativo terapeútico" que participaron en el estudio no superaron al azar al usar sus habilidades "de percibir el campo energético humano" para adivinar si tenían cerca de su mano izquierda o de su mano derecha la mano de la investigadora.

viernes, octubre 14, 2011

Reflexiones sobre Investigación en Software

Una de las citas más frecuentemente usadas en historia de la ciencia es una de Newton, dice mutatis mutandis:
"Si he visto más lejos, es porque voy en hombros de gigantes".
Es cierto en muchas actividades. Y considero que si uno es computito debería tenerla grabada con fuego en algún lugar de sus circunvoluciones cerebrales.

Al rato regresamos a esa frase.

Hubo un tiempo, lejano a sólo muy pocas décadas, en el que hablar de informática, computación y telecomunicaciones requería diferenciar bien esos tres ámbitos. Ya no es así. Ahora, hablar de informática, computación y telecomunicaciones es hablar de una industria cuyos productos tecnológicos van integrados. Un ejemplo muy claro lo tienen frente a su nariz, en este momento.

Esto que digo y que parece obviedad es para meterles en la cabeza la idea de que la computadora que tienen ante uds ha seguido un proceso de evolución.

Ahora hagamos una analogía. Si imaginamos a esa industria que construyó la computadora que ahora contemplan, como un gran rascacielos (la analogía tiene fallas: cuando se construye un rascacielos este suele tener un tope fijo, pero sirve para que los no-computitos entiendan), Steve Jobs -un señor que influyó en esa industria y que murió recientemente para la consternación histérica de algunos de sus clientes- sería el decorador y el que vende los departamentos. Quizá sobrevaluados pero tan bonitos y "usables" que se hacen filas para adquirirlos.

Jobs iba montado a hombros de gigantes.

Llevemos un poco más lejos la analogía. La estructura de acero que sostiene el rascacielos no se levantó por generación espontánea ni intervención divina. Hubo personas que la construyeron.

También montados a hombros de gigantes.

A esa clase de gente pertenecía el señor Dennis M. Ritchie quien, recientemente, ha muerto.

Recordemos algo de lo que dejó Ritchie.

En 1983, Ritchie recibió el premio A. M. Turing. Aquí va un paréntesis: Turing fue otro montado en hombros de gigantes. En nuestra analogía del rascacielos Turing sería de los que pusieron los cimientos y fuera de la analogía fue un matemático, criptoanalista y científico computacional, tan chinguetas que le echó a perder a los alemanes, durante la 2da Guerra Mundial, su intercambio de mensajes cifrados. Fin de paréntesis. El premio Turing lo otorga la Association for Computing Machinery, y Ritchie lo recibió junto a su colega Ken L. Thompson.

Cuando recibió el premio, Ritchie habló de lo que ocurrió en Bell Laboratories para que él, Thompson y otros desarrollaran e implementaran el sistema operativo UNIX (algo que no les caería mal aprender a apreciar, avezados lectores, si es que son usuarios de Linux, iOS, o MacOS).

El texto de Ritchie se titulaba igual que este post y está disponible para su lectura. Esto que pongo aquí es la parte que hallo más notable.


Tiempo y compromiso al valor a largo plazo de la investigación son ingredientes necesarios, tanto de parte de los investigadores como de la gerencia.

Los laboratorios Bell han cumplido con ese compromiso. Y no sólo eso: han provisto un ambiente de investigación, raro, único y estimulante para mis colegas y para mí. A medida que entra lo que las publicaciones de la compañía llaman "la nueva era competitiva", sus gerentes y trabajadores harán bien en mantener en mente cómo, y bajo qué condiciones, UNIX fue un éxito. Si podemos mantener la suficiente apertura a nuevas ideas, la suficiente libertad de comunicación y la suficiente paciencia para permitir que el novel prospere, continuará siendo posible que un futuro Ken Thompson encuentre una CRAY/I empolvada y confeccione un sistema tan creativo e influyente como UNIX.
Lean ya el texto de Ritchie y aprendan que un ambiente de investigación y desarrollo más colaborativo que competitivo, más solidario que gandalla puede ser cuna de productos asombrosos. Productos que van más allá de "¿y ahora qué le ponemos al siguiente iPhone?"

Y recuerden, compañeros computitos, que al final, todos esos productos sólo son las escaleras para la siguiente generación de los que se suban a hombros de gigantes para ver más lejos.

martes, octubre 11, 2011

El martillo de Lúcifer

Hace unos meses, platicábamos de cómo sería un impacto de asteroide contra la Tierra.

Bueno, ahora creo que apenas rascamos el tema.

Recientemente terminé de leer una novela notable de ruina, muerte y destrucción. Se llama El martillo de Lúcifer y sus autores son los señores Larry Niven y Jerry Pournelle (ya hemos mencionado de otra afortunada colaboración de ese par). Y, de acuerdo al capítulo 1 de Death From the Skies!, El martillo de Lúcifer no sólo trae una buena historia, también contiene buena ciencia.

Vayan sacándose de la choya los remanentes de ficción chafa que les hayan podido dejar las películas Armaggedon e Impacto Profundo y háganse un enema mental de mala ciencia cometaria y asteroidal. Ahora, imaginen un escenario distinto, uno donde la humanidad no se salva por los pelos de un cataclismo cósmico sino que se enfrenta, con la tecnología que había en los 70, al evento de que la Tierra se cruce en el camino de un cometa.

Casi toda la historia tiene lugar en la actualidad, sin embargo la historia del Martillo inicia mucho antes. Antes de que existiera la humanidad. Cuando una masa a casi un año luz del torbellino que luego sería el Sistema Solar Interior, y de aproximadamente cinco Tierras, constituye un gigantesco volumen esférico de billones (10 a la 12, no 10 a la 9) de bolas heladas de metano, rocas y ácido cianhídrico. Tan alejadas unas de otras como la Tierra de Marte. A esa región en el espacio se le conoce como Nube de Oort exterior y algunos piensan que las extinciones recurrentes en la Tierra podrían estar relacionadas a perturbaciones gravitatorias en la Nube que mandan hacia el Sol más cometas de los que nos hemos acostumbrados a ver en nuestra brevísima estancia en este planeta.

El libro está dividido en cuatro partes. La primera parte es presentación de una docena de protagonistas y un chinguero de comparsas. Uno de esos protagonistas, un millonario con pasatiempo de astrónomo ha descubierto un cometa y está contento con su descubrimiento. Tanto que patrocina un documental sobre el cometa. Cuando se descubre que el cometa pasará cerca de la Tierra, una misión conjunta Apollo-Soyuz se pone en órbita para mirar más de cerca el fenómeno. A medida que transcurren los meses, en el JPL (ojo, JPL no son las siglas mal colocadas de un expresidente mexicano, quiere decir Laboratorio de Propulsión a Chorro en inglés) las probabilidades de que el cometa pase de largo van disminuyendo. Cuando recién fue descubierto se pensaba que había cientos de miles de probabilidades de que cuando el cometa le diera la vuelta al Sol e intersectara la órbita de la Tierra, antes de dirigirse a la Nube de Oort, ni el cometa ni la Tierra estarían en el mismo lugar. A medida que se acercaba la fecha de cruce, las probabilidades de que el choque no ocurriera, disminuían.

Los protagonistas en su mayoría están en Los Ángeles y en las colinas vecinas al valle de San Joaquín. En las semanas previas a la llegada del cometa algunos toman medidas precautorias. Un senador se va a su rancho en las montañas "por si acaso". El productor del documental sobre el cometa consigue bastimentos para durar vivo algunos meses. Una banda de rateros, aprovecha que los ricos se han ido y comienza a desvalijar sus casas.

Entonces ocurre la catástrofe.

Los cuatro astronautas (dos gringos y dos rusos) que miraban el cometa, se dan cuenta que la Tierra está envuelta casi por completo por la cauda del cometa (lo que hace que se vea durante la noche un espectáculo de luces asombroso). Su última transmisión al JPL consiste en pasar datos de los fragmentos que alcanzan a detectar del cometa en medio de toda esa cauda, que vista desde lejos puede ser muy tenue, pero cerca de la cabeza del cometa es como neblina. Recuerden que un cometa está hecho de hielo y rocas. Cuando se acerca al sol buena parte del hielo se evapora (de ahí su cauda que puede tener una longitud como la distancia que hay entre los planetas) y también puede ocurrir que el material que aglutinaba un montón de rocas se haya evaporado... o explotado (el hielo del que está hecho el cometa podría contener bolsas de metano incrustadas a muy alta presión).

En la novela varios fragmentos del cometa impactan contra la Tierra, una buena mañana de martes en la que había mucho más tráfico que de costumbre y un extraordinario ausentismo laboral.

Uno de los fragmentos cae en el Pacífico con tal fuerza que lanza al espacio una columna de vapor de oceáno y lecho marino. La onda de choque es percibida en los Ángeles primero como vientos huracanados a gran altura, antes de que sus habitantes sean arrojados al suelo y muchos de ellos, sepultados bajo los edificios de la ciudad, por una serie de terremotos muy intensos.

Los sobrevivientes deben apurarse en ganar terreno alto en tierra dentro: una ola de centenares de metros se acerca a las costas.

No es el único fragmento que cae. A mitad del mediterráneo cae otro. Unos arqueólogos que trabajaban en una peña volcánica muy por encima del mar, ven caer un objeto tan brillante que parecía un segundo sol sumergiéndose en el horizonte. El resplandor del impacto deja a uno de ellos ciego. Su ceguera no importa, pues a pesar de que logran cobijarse de la onda de choque, el impacto provoca que el volcán extinto sobre el que estaban trabajando haga erupción, evaporándolos.

Impactos en el Atlántico Norte y Sur llevan su propia cuota de extinción. Inglaterra queda sumergida por algunas horas. El continente Europeo queda arrasado también. En la costa de África se forman nuevas bahías. El impacto del Mediterráneo mete agua en el Nilo a muchos kilómetros tierra dentro. El Cairo y las pirámides de Egipto que habían perdurado milenios desaparecen. Sin superpotencias que metan su cuchara, el conflicto entre Israel y Palestina llega a una resolución. Cuando se acaba el combustible para los aviones y las municiones para las armas, todo se define a mano limpia.

La mañana del portento es la segunda parte del libro. La tercera, consiste en el periplo de los protagonistas que sobrevivieron, quienes comienzan su peregrinar a tierras más seguras. Los que logran salir de los Ángeles antes de que la ola cubra la ciudad deben enfrentarse a sobrevivientes armados y acaparadores de la comida.

Al poco tiempo del impacto comienza la lluvia. De agua salada y barro caliente (del lecho marino). Pasarán semanas antes de que se quite.

En el interior, las presas se anegan y se desbordan. Los mismo pasa con los ríos. Un impacto en el Golfo de México hace que desaparezca La Habana. Miami dura sólo dos horas más. La península de Florida (y Yucatán, supongo) se convierte en archipíelago. El Mississippi inunda medio E.U. Se forma un mar interior de poca profundidad.

En la Unión Soviética han caído algunos fragmentos. China lo sabe y decide rematar a sus vecinos con un ataque nuclear para cuidar sus recursos. Los soviéticos saben que China los va a rematar y saben que necesitan invadir ese territorio para sobrevivir. Lanzan su arsenal contra China. El intercambio de misiles nucleares es atestiguado por los horrorizados astronautas de la misión Apollo-Soyuz.

Bandos se comienzan a formar. Hay gente que va rumbo al rancho del senador. Y hay otros que se aglutinan en torno a unos militares que empiezan a comerse a los más débiles al quedarse sin comida.

¿Qué pasa con el gobierno? Bueno, no dura de acuerdo a una máxima que los autores citan: "un régimen está a sólo 3 comidas de una revolución". Cualquier régimen, añado yo.

La propiedad privada deja de existir. Los grupos que tienen las armas y más brazos para accionarlas son los que tienen más chance de prevalecer. Muchas de las cosas que se daban por sentadas en una sociedad, como el simple hecho de que uno entrara a una tienda y pudiera encontrar comida desaparecen. Hay una frase genial que usan Niven y Pournelle para explicar el nuevo estado de las cosas: "unos instantes después de que el Martillo cayó, el movimiento por la igualdad de género desapareció".

La electricidad sólo dura unas pocas horas después de los impactos. En el rancho del Senador, donde las cosas están un más organizadas, deben ser cuidadosos. No pueden aceptar a todos los sobrevivientes pues la comida es limitada. A los que aceptan deben tener cualidades que ayuden al grupo a sobrevivir. Ser computito o abogado o millonario o productor de TV no sirve de nada en el nuevo mundo después de el Martillo. Ser pescador o agricultor es apenas un poco mejor, pues todos los insumos que conseguían para hacer funcionar sus actividades dejan de obtenerse. La gente que pueda aprender rápido a adaptarse es la más valiosa.

Entre todos estos personajes mi favorito es un científico del JPL. Después del impacto, logra llegar a su casa que está tierra dentro. Tiene una enorme biblioteca. Se había preparado con antelación para preservar la civilización. Escoge un libro, le echa insectida, naftalina, lo mete en una bolsa de plástico, y la bolsa, en una fosa abandonada. Así hace con decenas de sus libros. Pero no está preservando literatura ni filosofías de vida. Casi todos los libros que salva son técnicos. Para comenzar de nuevo la civilización. Todos los ha leído y todos se los ha aprendido de memoria. Es el hombre más valioso del planeta.

Cuando este científico logra llegar al rancho del Senador, debe ayudarles al grupo del Senador a hacer frente al grupo de militares caníbales que, para acabarla de chingar, han recibido a un líder religioso que avala su canibalismo en nombre de Dios, en tanto se dediquen a exterminar a aquellos que quieran devolver a la Tierra a sus modos tecnológicos. Lo que ha aumentado sus filas mucho pues muchos sobrevivientes sólo pueden concebir tanta destrucción como un castigo divino.

Al final del libro, además de la solución al conflicto entre estos dos grupos, hay una decisión importante. Una planta nuclear se ha salvado del golpe del Martillo y no sólo eso, está funcionando con un grupo de técnicos sobrevivientes. ¿Qué hacer? ¿Salvarla de los extremistas antiátomo y antitecnología que la quieren destruir a riesgo de perecer en el intento o dejar que la destruyan y que los hijos y los nietos de los sobrevivientes sólo sean capaces de criar animales y cultivar la tierra para sobrevivir? ¿Recuperarían uds la electricidad y el átomo o se regresaban a vivir a la edad media?

Como decía Robert Henlein "la Tierra es una cesta demasiado pequeña y frágil para que la especie humana conserve en ella todos sus huevos".

El epílogo, genial, tiene varias partes también. Mi parte favorita es la que narra que otra perturbación gravitatoria, antiquísima como la que envío el Martillo, en la Nube de Oort manda rumbo al Sol a una buena cantidad de cometas. Hay uno que empequeñece al Martillo. ¿Qué? ¿Pensaban que Niven y Pournelle eran anuméricos? ¿Que no tenían en cuenta que después de un impacto de asteroide o de cometa las probabilidades de que choque otro NO varían?

Si quieren saber más, háganse ya un favor y lean El Martillo de Lúcifer de Larry Niven y Jerry Pournelle, uno de los duetos más rifadores en ciencia ficción.