lunes, agosto 27, 2012

"Que la tierra quede libre de esa gentuza"

Hace poco empecé a leer El cementerio de Praga, atraído por lo que dice del protagonista su autor, Umberto Eco:

"Tenía dudas cuando terminé este libro: acababa de crear al personaje más antipático de la historia de la literatura."

Los personajes antipáticos son los que encuentro más interesantes. Quizá sea porque yo también soy uno.

El capitán Simonini, falsificador, misántropo (los que dicen que sólo era antisemita y misógino no leyeron bien) y sibarita, en el primer capítulo echa derecha la flecha cuando expone las causas de sus disgustos; entre ellos, los curas.

Lean.

"Los curas... ¿Cómo los conocí? En casa del abuelo, me parece, tengo el recuerdo oscuro de miradas huidizas, dentaduras podridas, alientos pesados, manos sudadas que intentaban acariciarme la nuca. Qué asco. Ociosos, pertenecesn a las clases peligrosas, como los ladrones y los vagabundos. Uno se hace cura o fraile para vivir en el ocio, y el ocio lo tienen garantizado por su número. Si hubiera, digamos, uno por cada mil almas, los curas tendrían tantos quehaceres que no podrían estar tumbados a la bartola mientras se echan capones entre pecho y espalda. Y entre los curas más indignos, el gobierno elige a los más estúpidos y los nombra obispos.

Empiezan a revolotear a tu alrededor nada más nacer cuando te bautizan, te los vuelves a encontrar en el colegio, si tus padres han sido tan beatos para encomendarte a ellos, luego viene la primera comunión, y la catequesis, y la confirmación; y ahí está el cura el día de tu boda para decirte lo que tienes que hacer en la alcoba, y el día siguiente en confesión para preguntarte cuántas veces lo has hecho y poder excitarse detrás de la celosía. Ta hablan con horror del sexo, pero los ves salir todos los día de un lecho incestuoso sin ni siquiera haberse lavado las manos para ir a comerse y beberse a su señor, y luego cagarlo y mearlo.

Repiten que su reino no es de este mundo, y ponen las manos encima de todo lo que puedan mangonear. La civilización nunca alcanzará la perfección mientras la última piedra de la última iglesia no caiga sobre el último cura y la tierra quede libre de esa gentuza."

3 comentarios :

El Contador Ilustrado dijo...

terriblemente acertado

Guffo Caballero dijo...

Me acuerdo que odié a Umberto Eco -sin conocerlo- a principios de la carrera, pues una maestra que era un plomazo se la pasaba hablando de él; y pensé: "Este güey ha de ser igual de pinche aburrido que esta vieja". Pero le di una oportunidad -que más bien me la di yo- y me gustó mucho.
Buen libro este último.

arturo cuadra dijo...

Creo que para todo hay sus bemoles, y humberto lo que hace es magnificar por desgracia los vicios de las persona y de las instituciones.
No hay ninguna institucion ni persona libre de todo pecado.
medio e ojeado algunos libros de humberto eco, me parece un tanto aburrido y cargado de un gran sentido anti catolico, me imagino que sabe sacarle provecho comercialmente a ese simsabor que mantienen muchas personas por las noticias oscuras de la iglesia