martes, octubre 16, 2012

Oh, Ангелина

En 1996, cuando asistía a la escuela de escritores de la SOGEM recibí de Alejandro César Rendón una de las tareas más interesantes que me han encargado.

"Escriban una obra de teatro en tres actos" dijo (eso no fue lo interesante). "Usen de protagonista a la persona que les toque en estos papelitos que vamos a sortear".


A mí me tocó uno que decía Angelina Beloff. El resto de los papelitos que les tocaron a mis compañeros de clase de Guionismo I traían nombres de extranjeros notables que habían dejado un buen cacho de su obra en latitudes mexicas.


Entonces era yo mucho más turulato que ahora y no sabía quién era Angelina Beloff. Tampoco había wikipedia a la mano que compusiera en dos clicks esa situación. Por lo tanto, me apersoné en una biblioteca donde me enteré que Angelina Beloff fue una pintora rusa, que estuvo casada con Diego Rivera con quien vivió en París y con quien tuvo un hijo que se les murió de meningitis, que después vino a México -no en pos de Rivera- que le gustó y se quedó y que se volvió autoridad de teatro guiñol.


Eso lo averigüé en el acervo diminuto de la biblioteca de la esquina. Para saber más fui a la Biblioteca México y encontré Querido Diego, te abraza Quiela de Elena Poniatowska, una ficción en forma de epistolario en el que la autora usa la voz de la pintora para hacer un resumen de la relación de Diego y Angelina en París y de los afanes de la última por conocer México.

Con ese material me senté frente a la máquina de escribir (debe haber sido la última vez que usé una de esas cosas antediluvianas) y me puse a escribir un culebrón del que sinceramente espero que haya terminado en el bote de basura, y cuyo punto culminante consiste en un agarrón de greñas entre Angelina Beloff y Frida Kahlo, no por los amores de Diego Rivera, sino por la trascendencia de la obra pictórica de cada una. O alguna otra burrada insufrible que se me ocurrió para cumplir con la tarea. Nada se perdió ahí.


De esa tarea aprendí dos cosas. Primero, que los textos de Elena Poniatowska no son nada inspiradores. Y segundo, que quería saber más de Angelina Beloff, de preferencia sin pasar por interpretaciones cursis y noveladas de su vida.


Pasaron años y la primera vez que pude ver una pintura de Angelina Beloff fue cuando abrieron el Centro Cultural Tlatelolco y lo rellenaron, entre otras cosas, con la Colección Blastein. Ahí me encontré esto:


Avenida Hidalgo vista desde Bellas Artes”(1949)

Pasaron más años y en Guanajuato, durante el reciente Cervantino no. 40, como serendipia con chiripa, después de mirar en Casa Sinaloa los títeres de Pedro Carreón, fui con la lupe a mirar qué había en la Feria del Libro de las Artes en el Patio de la Santísima Trinidad (pegado a la Universidad de Guanajuato). Ahí me encontré con un catálogo de una exposición titulada Angelina Beloff, trazos de una vida y fui feliz.

La exposición se inauguró en el Museo Mural Diego Rivera en febrero de este año, y tantito por imbecilidad mía y tantito porque mi chamba apesta (y en febrero apestó horrendo) me la perdí.


Sin embargo, tengo el catálogo de una obra pictórica notable y que me gusta mucho -que es más de lo que puedo decir de la mierda irredenta que pintaba la Kahlo-. De lo que he visto, mis preferidos son los cuadros de escenas urbanas -como el que está arriba-. A continuación va un grabado de un rincón chido de la ciudad.



Si no la conocen usen sus deditos para googlear más sobre Angelina Beloff. Una de las virtudes de su obra es que sirve para quitarse el mal sabor de boca que dejan los fridakahloinómanos.

6 comentarios :

Ribozyme dijo...

Ya la estoy buscando con Google Images

Ribozyme dijo...

Aquí la de la Avenida Hidalgo sin la distorsión por el ángulo de la cámara: http://www.museoblaisten.com/00cuadros/huge/avenidahidalgo.jpg

Sir David von Templo dijo...

Se que en gustos se rompen géneros, pero ¿Hasta cuando
tendremos que aguantar el fetichismo (ya a ese nivel es fetichismo)de los estudiantes de humanidades y arte (y muchos hipsters y cultosos) con los engendros irredentos de Frida Kahlo?

Saludos...

Ursula Storni dijo...

Lee "Me llamaban el Coronelazo" de David Alfaro Siqueiros, ahí viene todo el chisme de la relación Rivera-Beloff, sin exceptuar el rompimiento.
Puesto que te agrada Monsieur Ibar, creo que te va a gustar Siqueiros.

Saludos de una guanajuatense

Héctor Coronado dijo...

Gracias por la recomendación.

Armando Reygadas dijo...

Genial la entrada.

Lo que más gusto me da es encontrar iconoclastas (como uno) que piensan muy diferente sobre la Poniatowska y Frida Kahlo que el resto de la "corriente".

Abrazo!