martes, diciembre 04, 2012

Si esta es su oposición a un presidente idiota y a un partido con historia de gran corrupción, estamos jodidos

El sábado de la investidura presidencial del analfabeto Enrique Peña Nieto, iba yo por la tarde caminando por Reforma, de la Diana rumbo a la Alameda. En el trayecto, entre Insurgentes hasta Juárez, miré los vidrios rotos de cajeros automáticos y fachadas de algunos changarros. A veces me encontraba con pedazos amarillos de plástico que antes habían formado parte de algún semáforo. Había policías y granaderos resguardando los boquetes más prominentes, mientras empleados barrían los vidrios y colocaban cintas para impedir el paso. No era yo el único peatón en las aceras, había varios caminando y sacando fotos a los destrozos.

Al llegar a la Alameda -que había ido a mirar más temprano a las 10 de la mañana ese mismo día- ví el mármol recién albeado del Hemiciclo a Juárez pintarrajeado con consignas, lo mismo la fuente de Neptuno. Ésta tenía un texto que decía "Cronopio en combate".

- A ese cronopio me gustaría conocerlo para meterle su lata de pintura por el culo junto con las obras completas de Cortázar - pensé.

Ese día en la mañana, por Juárez, había visto a algunos centenares portando banderas y pancartas en señal de oposición a Peña Nieto. Caminaban tranquilos por Juárez rumbo al Zócalo. Frente a la Alameda, en la acera del Museo de la Memoria y la Tolerancia había visto a mujeres colgando de unos hilos unos trapos bordados que consignaban nombres y circunstancias de víctimas que habían muerto durante los años de la presidencia de Felipe Calderón y su afán de erradicar la violencia relacionada al narcotráfico, con más violencia a lo pendejo.

En las horas matutinas que digo en el último párrafo, no habían comenzado aún los disturbios que varios medios consignaron con distintos grados de histeria, lo mismo que varios fulanos en twitter durante el medio día, la tarde y la noche. Lo mismo que algunos autoproclamados censores de la indignación nacional que cacareaban que había que estar ofendidos más que por los vidrios rotos y las pintas a monumentos recién restaurados, por las muertes producto de la violencia arreglanada del calderonato. Esos mismos señalaban también que había que pararse de pestañas por las detenciones arbitrarias efectuadas con más violencia que seso por parte de las autoridades locales, contra manifestantes, mirones y provocadores sin discriminar.

"Se les olvidó decir que el agua moja" - pensé.

Al momento de escribir estas líneas, no queda claro aún si la violencia fue traída como producto con el fin de desprestigiar la manifestación en oposición a Peña Nieto, o si se gestó y brotó como odio popular sin cauce ni control. Hay sin embargo, ya indicios de que fue lo primero.

En el noticiero de Carmen Aristégui, oía a Lorenzo Meyer decir "¿esto a quién perjudica?", en su análisis decía: "pues a toda la izquierda" que es la que se manifestaba en contra de una investidura presidencial que a varios nos parece retrógrada.

Con todo hay una postura que si me queda clara a casi 4 días del mitote: si las manifestaciones de oposición se desbalagan por algunos infiltrados a la batallón Olimpia, algo está muy mal en la organización de las manifestaciones.

2 comentarios :

Anónimo dijo...

"Cuando voy manejando, estoy tan absorto en el lugar al que pretendo llegar que no me queda atención para los semáforos". ¡Bravo, idiota!

Héctor Coronado dijo...

Bravo a tí: confundiste posts. Eso nomás lo logran los anónimos más brutos.