viernes, marzo 22, 2013

Exgodinez

Para el siguiente 1ero de abril espero amanecer con las siguientes características:

Desempleado. Exgodinez.

Los últimos 24 meses de chamba han sido, en el ámbito profesional, ruinosos. Sí, ruinosos, esa es la palabra. Si no estuviera yo más interesado en cambiar de carrera que en darle continuidad a la que ya tengo, estaría en un dilema de agregar en mi CV el último proyecto en el que participé que quedó en puros pitos y flautas.

Pero me estoy adelantando. Veamos si puedo poner por escrito el progreso de la debacle laboral en la que estoy.

En marzo del 2011 estaba yo pisando los cimientos poco firmes del ISSSTE como computito de una consultoría ambiciosa y con proyectos interesantes. El ISSSTE, para quien no lo sepa, es la institución gubernamental encargada de brindar servicios de salud a los trabajadores del Estado mexicano, a puro burócrata pues. Si digo que los cimientos del ISSSTE son poco firmes es porque es una de las instituciones más corruptas que hay y porque sus oficinas situadas en Av de la República están yéndose de bruces sobre la calle.

Antes de eso había pasado una temporada larga haciendo lo mismo para otra consultoría mangoneada por hindúes -hindúes ojetes no hindúes chidos como el que sale en TBBT- TATA. TATA se había hecho con el contrato de outsourcing computito del IMSS (otra institución gubernamental, ésta proveedora de los servicios de salud de 1 de cada 2 mexicanos) en 2008 y en enero de 2011 el instituto le dio una patada en el trasero y yo, a mi vez, les di otra.

A finales de marzo, los encargados en el IMSS de un proyecto largo, tedioso y cagante -como la cuaresma, por lo que en adelante lo llamaré el proyecto cuaresma- me buscaron para reincorporarme. La idea era que me contrataría la Universidad del Estado de México, que se quedó con el proyecto, junto con los millones que paga el IMSS por puritita basura, para ser computito de outsourcing de lo que se ofreciera en el instituto. Como ví que había urgencia decidí que si iba usar mi tiempo en el IMSS y en el proyecto Cuaresma había que pedir un chinguero de dinero a cambio.

Y así me convertí en puta. Puta cara pero al final en puta.

Durante varios meses fui testigo, cómplice y víctima del desarrollo del proyecto Cuaresma. Cuando nos entregaron las primeras versiones del sistema producto de todos nuestros afanes me di cuenta que no servía para lo que habíamos escrito en un chinguero de casos de uso, pero que sí era muy bueno para pegar corajes.

Hubo varios cambios de administración del proyecto. A la única administración que no fue completamente desafortunada y con la que pudimos avanzar a pesar de las insensateces burocráticas de directores y coordinadores, recientemente le dieron carpetazo, por "decreto de austeridad".

Y una de las consecuencias de ese decreto de austeridad consiste en que el 31 de marzo, todos los computitos externos al IMSS deberemos irnos a nuestras casas.

Durante esta experiencia conocí gente genial, gente chida, gente horrenda y gente olvidable. El primer rubro los cuento con los dedos de una mano y me sobran dedos. Es gente cuya ausencia en mi vida no me la quiero ni imaginar. Del rubro de los chidos hay más gente (ya necesito las dos manos para contarlos). Es gente con la que puedo irme a echar una chela, o varias, y salir contento de la experiencia. También es gente que tiene talento y capacidad con la que se puede concretar un proyecto.

De los otros dos rubros hay muchos más. No volverlos a ver ni a tener noticias de ellos me causaría el mismo pesar que el que me provoca perderme un concurso de futbol.

Ahora bien, aunque me llamen a continuar no tengo muchas ganas de seguir haciendo la misma chamba, o más específicamente, no tengo ganas de seguir viendo como el 99% de lo que hago se queda metido en un archivero cuyo único fin es facturar horas para que algún pendejo que no sabe nada de nada las cobre, en lugar de convertirse en algún producto de software.

Por lo tanto para quitarme ese mal sabor de boca me iré a correr un rato a la playa y luego a un cerro. Y después veré qué hacer con mi chingada vida.

3 comentarios :

Anónimo dijo...

Bienvenido a la RENATA, cenáculo de la chingonería nacional.

El Rainman dijo...

Igor Rosette no era tu jefe en el IMSS de pura casualidad? Oh sí, es nefasto. Y la gente que viene con él más.

Rox dijo...

Sabedónde leí que el proyecto de TATA-IMSS había facturado las horas hombre de todos sus empleados durante 24 horas del día. O algo así. Puro fraude puesn.

¿Y te corrieron con todas las de la ley?

Disfruta los días de desempleado, son de los mejores que hay, snif