lunes, mayo 26, 2014

Lo que se ve vs lo que se dibuja

Hace unos meses, mientras me zampaba una nieve de cardamomo en La Especial de París ví un cartel convocando al que quisiera a inscribirse a un curso de dibujo en los talleres del Museo del Chopo. Ví que el horario me cuadraba y fuí a inscribirme.

Durante una noche a la semana de las siguientes semanas, a veces con gises pasteles, a veces con barritas Conté, a veces con plumas y las últimas veces con pinceles embadurnados en tinta china he intentado pasar a una hoja de papel lo que estoy mirando; siempre alguien en pelotas que cada pocos minutos cambia de posición de acuerdo a las indicaciones del maestro.

Las posiciones que más he encontrado difíciles de dibujar son en las que el o la modelo se tumba en la mesa y algunas partes de su cuerpo me quedan mucho más cerca que otras. Eso es porque esas partes se ven vastamente más grandes en comparación con las partes lejanas. Esta obviedad de perspectiva que estoy diciendo, la entienden ustedes y la entiendo yo. Quien no la entiende aún es mi cerebro de dibujante principiante que va por la vida en la creencia de que la cabeza del modelo, por ejemplo, es imposible que sea más grande que las piernas. Y dicha creencia tiene influencia sobre la evidencia de mis propios ojos, y en vez de dibujar lo que veo, modifico el dibujo para adaptarlo a lo que creo y a mi interpretación errónea de la realidad.



Supongo que necesito concederme más tiempo para dibujar e ir corrigiendo esas torceduras con la práctica.

3 comentarios :

Dan Córdova dijo...

A esa perspectiva se le llama escorzo, es difícil lograr buenos resultados si no se entiende algo de anatomía artística, espero que te ayude el vídeo, fue el primero que encontré, suerte y perseverancia. El dibujo, solo con practica mejora.

http://www.youtube.com/watch?v=1M9n_YVMbn8

Anónimo dijo...

¿Y las pelotas?

Alexander Strauffon dijo...

Pues según veo, te quedo bien hecho.

Las posturas, y el detalle de las extremidades, son el dolor de cabeza de quien aprende a dibujar. Y éstas son las que marcan la diferencia entre si es alguien acostado, una actitud cansada, o de plano un cadáver ya con rigidez. En los dibujos de algunos de plano no se distingue si es uno u otro.