jueves, julio 17, 2014

Mantra

En el ámbito de la corredera, ejercitadera, calistenia, bodyweight y etcétera hay un principio que se dice con religiosidad de mantra; aunque, a diferencia de cacarear "om mani padme hum", éste si funciona.

Regresa a lo básico.

Sirve muy bien cuando uno retoma la actividad física después de interrumpirla. O cuando uno se encuentra con un estanco que parece infranqueable durante el progreso para adquirir fuerza, coordinación, equilibrio y/o flexibilidad. O cuando uno está redefiniendo sus objetivos para entrenar.

Ese principio creo que también sirve para otros ámbitos. Como sentarse a hacer narrativa.

En ese ánimo van dos citas de autores que han estado en mi cabecera desde hace algunas décadas. Los dos abordan preocupaciones de aspirantes a narradores, una es sobre forma y otra es sobre intenciones:

El objetivo de la narrativa no es la corrección gramatical, sino poner cómodo al lector, contar una historia... y, dentro de lo posible, hacerle olvidar que está leyendo una historia. El párrafo anterior de frase única se parece más al habla que a la prosa escrita, y bien está. Escribir es seducir. La seducción tiene mucho que ver con hablar con gracia. Si no, ¿por qué hay tanta parejas que empiezan cenando y terminan en la cama?

Stephen King, Mientras escribo.

Yo creo que un escritor que tiene puesto un ojo en el papel y otro en el público está perdido. El querer que el libro se venda es algo que viene a posteriori, cuando ya el libro está escrito, no en el momento de escribirlo. Es como querer que los hijos tengan éxito en la vida. Escribir un libro para que lo lean millones es como querer tener un hijo para que sea como Napoleón.

Jorge Ibargüengoitia en conferencia Los narradores ante el público, 1966.

Aprendan, chavos.

1 comentario :

Anónimo dijo...

Eres gay?... La verdad si me importa.