lunes, febrero 23, 2015

"¡Oh, la realidad!"

Hace poco cumplí 42 años. Los celebré yendo a ver al oftalmólogo por primera vez en toda mi puñetera vida.

- ¿Cómo habías podido vivir así? - dijo después de pasarme por su consulta y de prescribirme lentes para la miopía astigmática galopante que me diagnosticó.

Hoy recibí los lentes, me los puse, me asomé a la ventana y noté en seguida tres cosas que me recordaron la pregunta del oftalmólogo: los cerros a lontananza estaban repletos de árboles; los árboles, de ramas, y las ramas, de hojas. Hasta entonces había pensado que lo que había en el horizonte eran puros bultos gigantes.

No exagero si digo que durante todo el día he visto mis alrededores con los mismos asombros de alguien que haya jugado sus videojuegos en 8 bits y luego se sienta ante un juego para PS4 o Xbox One. Para donde volteo veo detalles que me hacen exclamar "¡Oh, la realidad!"

pd. Otra cosa notable de usar lentes por primera vez a estas alturas de mi vida, tan verracas, es que ahora nadie me reconoce. Como a Superman cuando se disfraza de Clark Kent. Si mis razonamientos los hiciera con las patas como todos aquellos que van a curarse achaques con un homeópata, concluiría que puedo volar y me lanzaría por la ventana que queda en un sexto piso.



*Mira por la ventana* **Se avienta**

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