martes, octubre 20, 2015

No hay nada que hacer en Cuernavaca



Hasta hace poco yo era de los chilangos que cacareaba la frase del título de este post. Los años de mi adolescencia aborrecente los viví en Cuernavaca y los pasé mal pero no peor que la mayoría; después, ya de adulto, los fines de semana que visitaba la ciudad iba con la idea fija de "iré a esa ciudad que lo único que tiene chido es el clima y sus tacos acorazados, y me tumbaré al lado de una alberca abrazado a una chela antes de regresar a la civilización". Pues bien, hace unas semanas me mudé de la Ciudad de México a Cuernavaca y en el tiempo transcurrido se me ha quitado la idea imbécil de que no hay nada que hacer en Cuernavaca. Va un ejemplo de lo que me he encontrado (hay muchos más y luego blogueo al respecto):

Primeros días de septiembre: Llego con mis cajas llenas de libros a vivir a Cuernavaca. Me instalo y repaso a quien sigo en twitter. Elimino media centena de cuentas que tuitean mucho pero no dicen nada. Hago una lista para empezar a leer tuits de cuentas que platican de lo que pasa en Cuernavaca. Leyendo el tl de la lista veo que se retuitea la foto del gobernador Graco Ramírez en un acto inaugural de exposición en el Jardín Borda. El gobernador, como toda la clase gobernante de este país, vale pito. Me llama la atención una anciana a su lado. La reconozco, es Joy Laville, la viuda de Jorge Ibargüengoitia. El texto que acompaña la foto dice que se inaugura una exposición de la obra de ella. Voy al Borda al día siguiente y entrando a la exposición veo a Stanley.


¿Que quién es Stanley? Ibargüengoitia decía de Stanley:

"Lo primero que vi de Joy Laville fue un cuadro que compraron los Ezcurdia cuando yo estaba en Guanajuato. Era un gato echado en una silla -el retrato de Stanley, supe después; Stanley era un gato que tenía tics nerviosos, que era de Joy, que desapareció un día y que, años después, vimos pasar caminando por una barda vecina, más nervioso que nunca, una tarde que estábamos sentados en la azotea tomando tequila-.
Bueno, pues en el momento en que vi el retrato de Stanley supe que algo no terrible, pero sí irremediable me iba a ocurrir.
- Este cuadro -me explicó Manuel Ezcurdia cuando notó que yo estaba absorto contemplándolo- lo hizo Joy Laville, una pintora inglesa que vive en San Miguel de Allende.
Pocos meses después nos conocimos."

Hay más cuadros. De gatos con floreros, floreros solos, mujeres caderonas y en pelotas que me recuerdan la portada de Las Muertas, playas y paisajes.

No están las portadas de los libros de Jorge Ibargüengoitia, pero en una pared hay una serie de cuadros, sin color (cosa rara en Joy) que por el tema y las fechas de los cuadros creo que sirvieron de catarsis del accidente de avión y la ausencia de Jorge en su vida.


He ido 2 veces más a la exposición y en una de esas ocasiones me encontré a Joy, encorvada sobre un bastón, vestida de azul y guiada de la mano de un señor que creo que era su hijo Trevor. Es una viejita sonriente y de ojos vivaces. Estaba yo pensando en acercarme a saludar pero la comenzó a asediar una familia de fans para tomarse selfies con ella. Decidí limitarme a contemplarla. La escena me sirvió para comprender que Joy, de 1923, es la nonagenaria más amable que conozco. Cuando llegue yo a los noventa años (no falta tanto *cof* **se le desacomoda la dentadura**) y se me acerque un fan para tomarse una selfie lo ahuyentaré a bastonazos y espumarajos. Ya me ví.

La exposición presenta un video de Joy que le hicieron creo que cuando le dieron el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 2012. Al final del video dice la homenajeada "me gusta a mí vivir aquí".

También a mí, Joy.

pd. La idea del meme de Daenerys se me ocurrió oyendo a Patricia Godinez que conduce Ecos, un programa de radio en Radio UAEM (106.1 FM Lu-Vi 17-18 hrs). También se pitorrea de los que alegan que no hay nada que hacer en Cuernavaca.

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