jueves, noviembre 19, 2015

Viñetas de Cuba


Pasé unos días en Cuba y estas fueron algunas de las cosas notables que quiero compartir.

La TARDIS batistiana y el jineteo con mojito

Frente al hostal donde me quedaba, hay un bar de nombre San Juan. Es un nombre de recuerdos gratos así que fui a verlo de cerca. El edificio del bar, como muchos en esa parte de Vedado, es vetusto y neocolonial. En una de las columnas de los portales del edificio hay esto:


- Una TARDIS cubana - dije.

Estaba yo tomándole fotos cuando un cubano, no mucho más viejo que yo, me adivinó la nacionalidad (debe ser un superpoder que comparten varios en la isla o mi jeta de chilango trae la bandera pintada y yo no me he dado cuenta). Me explicó también que a lo que yo estaba tirando foto era una reliquia de tiempos de Batista y que los ciudadanos "decentes" de aquella época, tenían una llavecita que usaban para abrir la puertecita, y acceder a un teléfono que estaba en el interior y que los comunicaba directo con la policía. Luego me convenció de que le invitara yo un mojito con la eterna cantaleta "aquí sirven el mejor mojito de toda Cuba, no te puedes ir sin probarlo". El jineteo tuvo éxito para ambas partes pues él obtuvo su mojito y yo no sé si es el mejor de Cuba, pero el mojito del bar San Juan es el mejor que probé en todo el viaje que consistió en visitar -y probar mojitos en- La Habana, Trinidad, playa Ancón, Santa Clara, Cienfuegos, Camaguey y Santa Lucía.

Tip: El bar San Juan está en la Infanta y la 24. Sus parroquianos son cubanos en su mayoría y casi no hay turistas. No dejen que les cobren más de 3 CUC. Si ven a Camilo, no se opongan mucho a su jineteo, es buena gente, y si pueden, regálenle una playera porque la que trae se cae a pedazos. Les va a decir que ahí le gustaba ir a Hemingway y a Benny Moré, lo que es lo mismo que oirán en cualquier otro lado al que se metan, nomás que Camilo lo cuenta mejor.

La bebida que inspiró revoluciones y que a mí me inspiró sueño




En Trinidad, que tiene centro histórico empedrado y casas multicolores del s XVIII y XIX de cuyos aleros sus habitantes cuelgan jaulas con pájaros, se sirve una bebida denominada canchánchara. Consiste en miel, aguardiente, hielo y jugo de limón. También puede llevar jugo de caña como le hacían originalmente los esclavos que lo preparaban para tonificarse en las luchas independentistas de acuerdo a lo que me contó un trinitario.





Después de tomarme tres cancháncharas, no percibí que tuviera yo ganas de usar un machete para despedazar baturros colonialistas. Lo que sí sentí fueron ganas de irme a dormir. De lo que colijo que la receta original quizá sea más efectiva para levantamientos y rebeliones. Eso sí, la que probé estaba muy sabrosa.

Tip 1: Cuando se las sirvan, no se tomen las cancháncharas como animales que vinieran de atravesar un desierto. Tómense su tiempo para agitar con el popote la miel que se asienta al fondo de la jícara o vaso y a que se disuelva con el resto de los ingredientes. Es una bebida chida para complementar una visita a la Casa de la Música mientras uno ve a las cubanas bailar.

Tip 2: Trinidad está al pie de un cerro chaparro en cuya cima hay una antena. Se puede iniciar la ascención desde una de las calles del centro histórico. Si pueden, procuren ir ligeros y suban corriendo o caminando a buen paso. Al llegar a la antena no van a encontrar al ejército cubano custodiándola ni sus puertas cerradas y pueden entrar a las instalaciones de la antena. Adentro habrá alguien dispuesto a servirles un mojito por 3 CUC, que después del esfuerzo subiendo sabe a gloria. Mientras se lo zampan contemplen la Sierra Maestra y el Caribe.





El asalto al carro celular

Hay varios sitios de relevancia histórica en el marco de la revolución cubana. Mis dos favoritos están en Santa Clara y Camagüey.

El de Santa Clara consiste en un patio de maniobras ferroviarias convertido en museo al aire libre. Tiene algunos carros de ferrocarril y unas esculturas figurando explosiones. El sitio conmemora una victoria del Che, quien comandando a unos pocos hombres, se hizo con las armas que venían custodiando soldados "de la tiranía" en un convoy. Todo ello a puro coctelazo molotov.

En Camagüey hay una vitrina en una esquina que contiene un carro con impactos de bala. En tiempos batistianos era usado por la policía para transportar presos. En 1958, la policía transportaba entre otros prisioneros a unos revolucionarios que fueron rescatados por sus compañeros. El episodio sirve para ilustrar que la revolución cubana no sólo es el Che, Camilo y Fidel.



Al Habana Libre le falta una foto de Ibargüengoitia

Cuando Ibargüengoitia fue a Cuba por el premio Casa de las Américas concedido a Relámpagos de Agosto, lo hospedaron en el Habana Libre. Al llegar lo pusieron en el cuarto piso. Después de unos días, en Casa de las Américas se enteraron en qué piso estaba, se escandalizaron y mandaron a alojarlo en el piso 22 (el edificio tiene 25). Al respecto dice:


"Era una habitación a la altura de mi talento, cosa muy importante, porque nunca he visto un sistema de castas tan perfectamente organizado como el Habana Libre. En los diez primeros pisos se alojaban los delegados al Congreso de Juventudes o al de Deportes, los ganadores del premio de "Emulación" en el corte de caña o en la fabricación de fósforos; entre el once y el dieciocho, los artistas que venían a unirse a la Revolución, pero que no habían encontrado casa, la señora de azul marino y los técnicos rusos, más arriba, en el Olimpo, yo, Benítez, los franceses que estaban haciendo una película, los ingleses que vendían autobuses, los comerciantes de Alemania Occidental, etc."

Yo no subí más que al segundo piso del Habana Libre y no fue por mis habilidades literarias -deplorables y nomás consistentes en este blog pitero y en un cuento de una antología que nadie lee- sino porque necesitaba ir al baño. Luego busqué entre las fotos de celebridades en el lobby a Ibargüengoitia. No lo hallé, pero sí hallé a Lecuona y a un Che ajedrecista. Terminé sentándome en uno de los bares del lobby a tomar un cuba libre y con lo que puse una palomita más a mi lista de clichés cumplidos.

Reflexiones varias que no tuiteé porque el acceso a internet en Cuba es una desgracia

Tanto en La Habana como en Trinidad y Camaguey encontré wifi en algunas plazas y parques públicos. Los jóvenes cubanos se aglutinan en las tardes y noches a videochatear a gritos con amigos y parientes. La empresa a cargo de los modems se llama ETECSA y de acuerdo a un noticiero que no hay aún ni un centenar de modems en toda la isla. La tarjeta para conectarse cuesta 4 CUC por hora, lo que me parece excesivo para tuitear pendejadas y preferí cambiar ese dinero por bebidas. Por lo tanto, escribí lo que iba a tuitear en una libretita y ahora que ya estoy en país corrupto y de capitalismo rapaz pero inundado en señales de wifi, las publico aquí:


La Diana estaría entre iguales con tanta cubana culona. Debería yo mudarme aquí.
El sol de Cuba tuesta tanto que me estoy poniendo del color de mis excrecencias. 
En La Habana, al saberme mexicano, me ofrecen sexo y luego puros. En Trinidad, más provincia, es al revés.
El Paseo del Prado en La Habana tiene unas pocas cuadras pero en esas cuadras hay más onda que en todo el Paseo de la Reforma en México.
Los guías de turistas señalan los cañones enterrados en las calles como decoración. Yo digo que es plan de la Agencia Espacial Cubana para poner al país en órbita.
El gentilicio de Camagüey es camagüeyense y no el que yo pensaba.
No sé por qué los de Top Gear no han venido a Cuba a hacer un especial. Aquí están los mejores mecánicos automotrices del planeta.
Cuba es lider mundial en producción de playeras del Che con frase apócrifa.
Estas ruinas que ves en Cuba son más monumentales y asombrosas que las que están en Guanajuato.
Entro a nadar al Caribe y me sabe mucho más salado que el Pacífico. Ha de ser por las lágrimas de Jack Sparrow.
Se rompió la güagua viajando de Camagüey a La Habana. Es de noche, no hay más luces que las del camión y en el cielo veo más estrellas que las que he visto en toda mi vida.
No hallo antologías de cuentos cubanos en las librerías. Snif.
¡Qué larga está la carta con la que el Che se despide de Fidel! Yo hubiera puesto "Me voy a revolucionar a otro lado dónde sí haya chimichurri. No te hagas viejo en el puesto. Besos."
Cuba es una trampa de turistas. Una en la que aún da gusto quedar atrapado, antes de que esto se llene de gringos turulatos.

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