jueves, febrero 18, 2016

La Universidad

Este post está dedicado a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), una institución en la que no estudié, pero con la que he tenido experiencias puntuales y significativas a lo largo de las décadas, algunas de las cuales voy a describir aquí.


La UAEM en los 60. Foto compartida en la página de fb El viejo Cuernavaca

La Venada

Un señor que creyó que yo corría como el viento en mis mocedades, fue a tocar a mi casa un viernes en la noche para invitarme a ser parte de su equipo de atletismo consistente en 2 corredores y participar en una competencia que se iba a celebrar al día siguiente, sábado en la mañana. En ese momento la invitación no me pareció insensata, y al otro día fui al estadio Centenario, hice mi calentamiento, corrí y después de ser descartado en la primera ronda de eliminatorias de carreras de 100 mts me fui a sentar a las gradas a mirar el resto de las competencias. Me acuerdo que la mayoría las ganó gente que portaba el uniforme azul de la UAEM. La chica que ganó más competencias sí corría como el viento. Además de ser guapísima, era de la UAEM. Entre otras cosas, por ella me enteré que el animal totémico del alumnado de la UAEM era el venado.

A veces sueño con esa chica y sus piernas de zancadas prodigiosas.

Primeras visitas al campus Chamilpa

Una vecina me gustaba y como estudiaba en la UAEM la iba yo a stalkear a la universidad. Ella estudiaba biología así que había que subir un montón de escalones porque el campus está trepado en un cerro al norte de Cuernavaca. Era como ir de peregrino a Teotihuacán. Después de hacer ese trayecto varias veces, descubrí que transportarse de Jiutepec a la UAEM y trepar un cerro era un esfuerzo que rebasaba al de mi ganas de coger.

La pasión por la vecina se acabó, pero lo que sí perdura hasta la fecha es la idea de que el campus universitario es buen lugar para ir de visita a mirar desde ahí la ciudad. Recientemente le leí por twitter a mi conductora favorita de la radio de la UAEM que Cuernavaca se ve susceptible desde ahí. Estoy de acuerdo.

La conferencia

Hace menos años, cuando participaba echando posts en los afanes divulgatorios de Cafe Conciencia fuí a dar dos pláticas, primero a un auditorio de la Facultad de Ciencias de la UAEM, y luego a una secundaria en el pueblo vecino de Chamilpa. Antes de suicidarme con remedios para dormir homeopáticos para el gran aburrimiento de las audiencias (si no hubiera yo nacido con la glándula de las vergüenzas muerta, me daría pena haber hecho bostezar al Doctor Mochán), fui convocado por la locutora de Despertar Con Ciencia -programa de Radio UAEM que se sigue emitiendo- quien también participaba en ese proyecto de divulgación científica. La radio estaba en uno de los pisos de la Rectoría y es la única vez que he estado en una radio universitaria. Estaba yo como niño en parque de diversiones porque soy fan.

La radio

Ya que mencioné la radio universitaria y que dije que soy fan voy a echar más líneas al respecto. El cuadrante radial de Cuernavaca apesta. Apestaba cuando vivía aquí en mi adolescencia y sigue apestando ahora. Sólo hay dos estaciones que hacen que no tire yo la radio a la basura y una de ellas es Radio UAEM.

Radio UAEM no es la primera radio pública y universitaria que había yo oído. Hace diez años, cuando se blogueaba más de lo que se tuiteaba, vía su blog, descubrí el programa que tenía un cuate bloguero en la radio de la Universidad de Yucatán. Esa experiencia de radioescucha de un programa hecho con inteligencia y pasión me volvió exigente a lo que meto a mis oidos cuando prendo la radio. Si no oigo música chida y si no platican con voz crítica y divertida sobre lo que está pasando donde viven y más allá, lo más probable es que diga yo "pinche locución chafa" y le cambie a la Hora Nacional.

Cuando me mudé a Cuernavaca hace unos meses, llegué un sábado y mientras sacaba libros y sartenes de cajas, lo primero que hice fue sintonizar Radio UAEM. Las rolas que oí estaban bien pero me hacía falta oir a alguien que platicara de lo que estaba pasando en la ciudad, de preferencia con más enjundia que la repetición llanera de noticias, así que apagué la radio y puse mi playlist de mudanza. Pasaron los días y agradezco al dios de la radio bien hecha que haya yo apretado el botoncito de On de la radio un martes a las 17 hrs, pues así descubrí Ecos y a su locutora y me reconcilié con la humanidad y con Cuernavaca.

Háganse un favor y oigan Ecos (17-18 hrs de Lu-Vi). Gracias a internet no tienen que estar por estas zonas postales para componer lo que oyen.

La hortaliza fina

Tengo una tía que cultiva orquídeas y que le gusta comer rico. No le sé más virtudes, pero gracias a la segunda conocí una hortaliza que está dentro de la UAEM y que pone a la venta a precio justo lo que produce. Además de que puede uno encontrar ahí las verduras y yerbas de las más ricas en la ciudad (*pausa para limpiar el teclado de la baba al acordarme de las manzanas y los ejotes que compré ahí*), se puede uno sentar a mirar los huertos, la carretera a lo lejos, los cerros más lejos y comerse una pizza o un pan relleno al horno muy sabroso. Sus combos de aguas calman cualquier sed.

Me falta probar el pollo al horno que preparan pero ya lo he olido cuando lo... chale, no estoy seguro de que este teclado sea a prueba de babeo por comida deliciosa.

Eventos variopintos

La UAEM organiza conciertos, simposia (¿simposiums? ¿simposiumses?), coloquios, conversatorios y un montón de cosas más. La mayoría de los que me he enterado son de entrada libre y para todo público. Los que no son de entrada libre cuestan pocos pesos y no por ello desmerecen en calidad. Desde mi última mudanza hasta la fecha he asistido a varios; primero a un Congreso Internacional de Cómputo en Optimización y Software en donde le bebí las palabras a unos del Barcelona Supercomputing Center y así pude conocer sus esfuerzos para que computitos de todo el mundo accedan a sus herramientas de supercomputación paralela. Me interesó mucho su pyCOMPSs -sí en python, ¿quihubo?-.

En otra ocasión me enteré que la UAEM organizaba una serie de pláticas con los personajes del quehacer artístico y cultural del estado. Las pláticas estaban organizadas por disciplina y consistían en poner a un académico de la universidad, un alumno y a uno o varios artistas con trayectoria. Durante la inauguración de Espacio Congreso de Arte y Cultura en Morelos (así le pusieron) alguien mencionó que esos dos días de "intercambio de propuestas entre especialistas de disciplinas artísticas" pudiera servir como primer paso para un festival de las artes en Morelos. Las pláticas a las que asistí se merecen un post aparte.

En el rubro de eventos denominados "chale debí haber ido", la UAEM organizó el Primer Festival Cuexcomate. No fui por andar acá, pero me enteré de cómo estuvo gracias a los programas especiales que estuvieron pasando por RadioUAEM y sólo puedo decir ¡qué chingonas rolas! y qué bueno que lo repetirán este año.

Y finalmente, en el rubro de "eventos a los que quiero asistir", el siguiente jueves habrá en la UAEM una Noche Estelar para que la gente se congregue en miles en guateque astronómico.

La resistencia y el compromiso social

Hay simplones que piensan que el modelo de una institución de educación superior consiste en edificios de aulas, de cubículos para profesores y de baños para que todos caguen, y ya (jo, acabo de describir el lugar del que me negué a graduarme).

La UAEM como ya lo he intentado expresar en estas líneas es una institución que influye bien en el tejido social del estado. Es de esos lugares donde se hacen muchas y buenas cosas con lo que se tiene. En la reciente Marcha por la Dignidad y posterior Planton de la Dignidad que se puso en el Zócalo de Cuernavaca, la comunidad de la UAEM demostró esa influencia, su capacidad de convocatoria y de solidaridad por una causa (en este caso que el Gobierno del Estado cumpliera con varios compromisos atrasados con la Universidad). Además, ha servido para inclinar la balanza en el Congreso del Estado para que se discuta y concrete la Ley de Participación Ciudadana que lleva años en el tintero y que ya urge que sea una realidad. Esa urgencia es porque Morelos más que una eterna primavera, parece ruina tropical.

pd1. Denle click al último link que puse, es una revista digital de dos talentos morelenses cuyos textos dejan claro esa capacidad de resiliencia de la comunidad ante los dislates de la autoridades que han arruinado la ciudad y el estado.

pd2. ¿Por qué está tan sucio mi teclado? Ah, es mi piel muerta que se cae por participar en la marcha de la universidad sin usar bloqueador. Una amiga me preguntaba si había ido por convivir pues sabe que no soy Venado universitario. Le contesté que no porque no conocía a nadie, pero la causa me parecía justa y además me gusta caminar por las calles de Cuernavaca. Para la próxima uso sombrero zapatista.


pd3. Si aún quedan lectores de este blog ¿qué impresiones tienen de la universidad estatal de sus correspondientes terruños?

1 comentario :

Culimocho dijo...

Yo vivo en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, pero no puedo decir nada de la UAEM (Universidad Autonoma del Estado de Mexico) que no sepas, homónima o mas bien siglónoma de la que mencionas.