jueves, diciembre 22, 2016

Revólver místico para renacer en la maternidad - Expo en El Amate


Antecedentes del lugar para no Cuernavacos

El Amate es un exdelfinario convertido en Centro Cultural / Museo. Las paredes que en este siglo se usan para colgar arte, en los noventas contenían agua y lágrimas de cetáceo. Si se asoman por detrás del Amate aún se pueden apreciar las ruinas de las gradas donde el público se sentaba a aplaudir los brincos de los delfines.

Me gusta imaginarme que el acuario se vació a ritmo de So long and thanks for all the fish.

A su vez, el Amate está en el fondo de una barranca. El nombre oficial es Parque Ecológico Barranca de Chapultepec. Llega uno a la entrada, le esculcan las alforjas para ver que no contengan comida de contrabando y a continuación, hay que caminar 1150 mts (esta cifra puede variar dependiendo de la longitud de las piernas del visitante) entre árboles, río, patos, pavorreales, corredores y poca cosa más para llegar al centro cultural.

El Amate ha sido recinto de exposiciones como la de Darwin (que empezó su itinerario en San Ildefonso) y La vuelta en bici (venida del Franz Mayer). Uno de los defectos que le veía a las decisiones de las autoridades culturales estatales consistía en que dejaban lo expuesto durante tantos meses que se me hacían eternos.

Digo que veía, porque en el caso de la exposición actual que muestra obra de Agustín Santoyo (Morelos, 1985) creo que sí es buena idea que la mantengan de dic 2016 a marzo de 2017.

La expo

Las exposiciones de obra plástica me gusta visitarlas como leo una antología de cuentos: dejando los prólogos al final y sin seguir el orden propuesto por los curadores. Para eso conviene hacer la visita temprano, entresemana, cuando los custodios apenas están quitándose las legañas y no se han puesto en modo de arreo de visitantes. Revólver místico para renacer en la maternidad se disfruta más así.



 

En esta expo es la primera ocasión que veo aprovechadas del todo las paredes -algunas altísimas- del recinto. Alguien tuvo la feliz idea de usarlas como marco de las piezas que se exponen y el combo quedó muy bien. ¿Que con qué las adornaron? Uno de los textos explicatorios (de Zaira Espíritu) dice:

"El artista [...] crea y emplea figuras y colores que remiten a lo prehispánico o patrones que aparecen en objetos artesanales los cuales convergen con materiales industriales e imágenes fabricadas masivamente [...] Incluso los formatos que utiliza nos llevan del pequeño formato -íntimo- hasta la intervención total del espacio público."

Y justo así se percibe la exposición: como una gran intervención.







Otro texto explicatorio (de Citlali Ferrer) dice lo siguiente sobre la obra y su autor:


"Afanoso, trabaja cada pieza no sólo cuidando la forma sino también desde la exploración de su inconsciente. Autobiografía sensorial, bestiarios, particular imaginario, bitácora del camino. Agustín Santoyo encuentra grandilocuencia en lo pequeño. Del vértigo que le causa el vacío y como extensión de su vida, surge la obra. Fractales que obligan a pensar en la multiplicidad realidades. Emotivo diario íntimo, sentido del humor y gusto por los patrones encontrados en el arte popular, son algunos de los elementos que desvelan sus obsesiones."

Aquí meteré mi cuchara para decir que estoy de acuerdo con Citlali excepto en la parte donde menciona la palabra "fractales": yo no vi ninguno. Y no es que a la obra de Agustín Santoyo le falten o los necesite. La cualidad repetitiva de sus patrones (que me encantó por la variedad de texturas que logra) es muy chida, pero no son fractales. Creo que es un error común (ocurre hasta con computitos que deberían dominar el tema) pensar como sinónimo lo iterativo y lo recursivo. Yo no hallé recurrencia en la obra expuesta; no hay una expresión más compleja basada en varias instancias de la propia expresión. O dicho de otra manera: no hay autorreferencia que crezca en complejidad. Lo que sí vi, como ya dije fue un muy buen uso de patrones que se repiten.

( * Ve pasar los estepicursores porque no supe explicar bien el último párrafo * )

La parte que más me gustó de la exposición es el uso que le da Agustín Santoyo a sus moleskines. Yo nomás suelo escribir burradas sobre ellas, antes de perderlas o meterlas a la lavadora donde salen hechas engrudo o confetti. Snif.





Respecto a las piezas de la exposición que la bautizan hay un texto (de Anna Nin) que explica:


"Empecé a sentir miedo y pensé en mi madre. Me pareció ver la vida a través de sus ojos que encarnaban todos los ojos y me sentí reunida con ella. Y con la mamá de mamá, y con la mamá de la mamá de mamá y la mamá de la mamá de la mamá de mamá... hasta encontrarme con todas las madres en medio de un silencio espiritual. Sentí mi cuerpo florecer como corazón de una fuerza que disparó un revólver místico. Morí para renacer en madre.
Agustín Santoyo une origen y presente para hablar sobre la creación. Revólver místico para renacer en la maternidad surge de las 36 horas de trabajo de parto del nacimiento de nuestra hija Nina.
[...]"




Intervención de la expo en mi cabeza


La siguiente vez que ponga mi cara ante una vulva será inevitable la asociación con el cañón de un revólver. No veo problema en eso, al contrario.

Recomendación

Vayan a mirar, estará en El Amate hasta el 5 marzo de 2017. El acceso no está prohibido a menores de edad que vayan acompañados por un adulto.

Actualización Me informa Patricia Godinez (aka la locutora favorita de radio universitaria) que la intervención de las paredes del Amate y que yo pensaba que era ocurrencia de la Secretaría de Cultura fue autoría, también, de Agustín Santoyo. 

Lo que agrega mucha awesomeness a la expo.

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