jueves, enero 12, 2017

"Si hay algo que odio en el mundo es el cine. Ni me lo nombren."

dijo Holden Caulfield en El guardián en el centeno.

Cuando leí por primera vez la novela de Salinger pensé que estaba ante una exageración. Pero en el tiempo que ha transcurrido entre esa lectura y ahora ya han pasado varias idas al cine de las que salgo pensando "Ay, Holden cuánta razón tenías". La más reciente de ellas fue Arrival. Quizá no me hubiera pasado si no leo antes La historia de tu vida de Ted Chiang, cuento en el que está basada la película.

Si no han leído el cuento o visto la película o les da hueva el ranteo como género discursivo los invito a irse a leer los blogs del Universal que son pura paz y amor. Hecha la advertencia continúo.

Por un lado tenemos La historia de tu vida que es un buen texto. Si tuviera que meterlo en el hashtag #resumeuncuento pondría esto: Lingüista aprende escritura alienígena con la que puede platicar con su hija nonata y muerta porque #tiemponolineal.

Eso que cupo en un tuit, Chiang lo cuenta a lo largo de 69 páginas (en la antología de 25 minutos en el futuro de editorial Almadía), utilizando el recurso de trenzar dos hilos narrativos: por un lado está el de la protagonista que participa en el equipo que debe aprender a comunicarse con los primeros alienígenas (heptápodos) que contactan nuestra civilización; y por el otro, los flash backs/forwards que tiene la protagonista con su hija y que son producto de haber aprendido a escribir en heptapodés.

Mi parte preferida es cuando esos dos hilos narrativos se cruzan (¿quizá como con Cortázar?) mientras la protagonista está en una junta con diplomáticos y está atendiendo una duda en una tarea de su hija adolescente. Ojo, no está siendo multitarea: está viviendo dos momentos de su vida, separados por años, simultáneamente. Lo genial es que lleva información de uno de esos momentos a otro. Es la parte del juego de suma no nula.

¿Y qué problema traes con Arrival si también pasa lo mismo que en el cuento de Chiang? quizá pregunten quienes vieron la película. A lo que respondo: sí, también pasa lo mismo, pero no es lo único que ocurre; le pusieron un envoltorio consistente en un montón de clichés para venderla. Naves en la superficie, pánico mundial, explosión, equipos competitivos en lugar de cooperativos, "les venimos a enseñar esto porque necesitaremos su ayuda en 3000 años", etcétera. El cliché más gordo fue el de la paz mundial alcanzada por echar un ojo al futuro. Y no obstante, nada de eso que lo que hizo que saliera yo del cine echando espumarajos como Holden Caulfield.

Creo que hay un filón enorme de historias en el cuento de Chiang, que pueden desarrollarse sin recurrir a los lugares comunes en los que cae el guión de Arrival. Va un ejemplo: después de que se van los extraterrestres tenemos a un montón de gente aprendiendo heptapodés para contar la historia de su vida -pasada y futura- en un único trazo heptápodo. ¿Se imaginan todo lo que eso implica? Ahora usen el glitch que permite la compatibilidad del libre albedrío con el conocimiento del futuro para hacer los brincos que quieran entre lo causal y lo tautológico y viceversa.

Sí, sería como ver el génesis de los Time Lords.

¿No es eso más asombroso que la paz mundial vía Amy Adams repitiendo en el pasado lo que le chismea un general en el futuro? ¿No? ¿En serio?

Se merecen que los vuelen los vogones.

No hay comentarios. :